Examen PIR

Simulacros
y estrategias

El trabajo con simulacros y con exámenes de anteriores convocatorias es una herramienta básica para la preparación del examen PIR. En Arke los simulacros se realizan de forma periódica reproduciendo el formato del examen oficial, y posteriormente se trabajan de forma grupal en sesiones independientes dudas, comentarios, bibliografía y corrección de los mismos.

Dominar los exámenes de anteriores convocatorias, te ayudará a organizar el estudio y a reconocer conceptos básicos e imprescindibles de la preparación. Adjuntado una ficha de registro para anotar los resultados de la corrección de los simulacros y poder ver la evolución de la preparación.

Organización del tiempo

Seguro que ya has reflexionado sobre tu propia estrategia. Esa que mejor se adapta a tu forma de ser, hacer y sentir. Recuerda que estás frente a un examen donde son muy importantes tus conocimientos, así como tu actitud y tu estrategia personal. Pon todo ello en juego.

Te sugerimos un par de estrategias a la hora de responder el examen y de organizarte el tiempo que tienes para ello. Son las más empleadas y las que más rendimiento han demostrado.

Al final del tiempo siempre pueden quedar preguntas sin contestar que generen muchas dudas, hay que contestarlas también. Utiliza todas las estrategias posibles. Sigue tu intuición, busca razonamientos lógicos, incluso si fuera necesario, mágicos, viscerales…

Los aspirantes que han sacado plaza nunca han dejado más de 6/8 preguntas por contestar.

Estrategia conservadora

Quieres ir despacio y seguro. Consta de 4 fases:

Primera vuelta,
organizarte dividiendo el nº de preguntas para 3 horas. Contesta a todas aquellas preguntas en las que con mayor facilidad identificas la respuesta correcta.

Segunda vuelta,
lo normal sería que te queden dos horas y unas 100 preguntas por contestar. Son las preguntas donde has dudado entre dos alternativas. Has de reducir al máximo el número de preguntas.

Tercera vuelta,
ya se corren más riegos, y hay que seguir contestando.

Cuarta vuelta,
compruebo que no me quedan más de 10 preguntas por contestar e intento reducirlas al máximo.

Estrategia más arriesgada

Consta de 3 fases:

Primera vuelta,
organizarte dividiendo el nº de preguntar para 4 horas. Contestar las máximas preguntas posibles en una primera pasada. Cada pregunta es como un examen único; la siguiente pregunta es un nuevo examen. Esta estrategia requiere agilidad, rapidez y seguridad a la hora de contestar.

Segunda vuelta,
han de quedar solo unas 50 preguntas sin contestar. Son las preguntas donde has dudado entre dos alternativas, tomo decisión y has de reducir al máximo el número de preguntas.

Tercera vuelta,
ya no me quedan más de 10 preguntas. Son preguntas críticas, y hay que contestarlas.

Cómo responder a las preguntas del examen PIR

Has practicado simulacros, ya sabes el tipo de examen al que te enfrentas.

Contesta las preguntas en las que identifiques claramente la respuesta.

Lee atentamente la pregunta, lo fundamental es comprender el enunciado.

Ubica la pregunta en la materia.

Subraya con lápiz las palabras claves de la pregunta.

Piensa en la respuesta correcta y después búscala entre las alternativas.

Lee atentamente todas las alternativas y no pares cuando encuentres una que creas probable.

Subraya las palabras claves de las respuestas.

Ubica cada una de las respuestas en la materia.

Para decidir cuál es la alternativa correcta recuerda, ¡No intentes adivinar demasiado deprisa! Mantén la calma, es importante…
• Reflexionar sobre los motivos por los que crees que es correcta.
• Reflexionar sobre por qué descartas las demás alternativas.

Es importante marcar con un rotulador las preguntas en las que tengas dudas o que dejes en blanco para ir directamente a esas en la segunda vuelta y no perder tiempo buscándolas o dándole vueltas de más a las que sabes que has contestado bien.

Pistas que aportan las alternativas incorrectas o falsas:
• No hacen referencia al concepto tratado en la pregunta.
• Dos o más alternativas dicen lo mismo de distinta manera.
• Son afirmaciones muy absolutas: nunca, siempre…

Como última verificación puede resultar útil leer el enunciado de la pregunta seguido de la alternativa escogida. A ver cómo resuena…!!!

Reflexiona y salta las preguntas que de entrada crees que no sabes.

Continúa con las siguientes preguntas, hasta el final del examen y completa la primera pasada de todas las áreas.

En la segunda pasada vuelve a las preguntas que no pudiste responder. Ahora al haber contestado ya más de la mitad del examen estarás más centrado y sereno. Seguro que al evocar determinados conceptos, han aparecido otros, quizás has encontrado pistas a través de otras preguntas o respuestas, la intuición te acompaña…

Cuando no fluye la respuesta puedes querer jugártela, adelante, y sigue un buen método.

Si adivinas, hazlo con fundamento:
1. Elimina alternativas que son claramente incorrectas.
2. Relaciona las alternativas restantes con el enunciado para comprobar si “encajan”.
3. Quédate con una o dos alternativas y compáralas para identificar diferencias entre ellas.
4. Busca en tu memoria implícita un buen razonamiento

Al final si decides repasar… cuidado con el repaso!!!

Puede ser una buena oportunidad para detectar errores propios del despiste de la presión. Eso será una buena segunda oportunidad.

Pero si de golpe dudas de una respuesta ya marcada y piensas que te has equivocado y quieres cambiarla, solo hazlo si estás muy, muy seguro. Si hay un claro motivo para el cambio de alternativa. Si no tienes certezas claras y al escoger la primera respuesta tenías una mínima seguridad, no la cambies.

De entrada mejor dejar atrás las preguntas contestadas.